Carente de sentimientos, poseedora de una gélida mirada, egocéntrica, alguien con actitud sarcástica, un muro contra el que posiblemente choques si tratas de acercarte. ¿Qué opinarías de esta persona? Sabiendo la oscuridad que esconde dentro de sí, ¿te atreverías a acercarte?, ¿te arriesgarías a perderlo todo por ella?
¿Y si te dijese que todo eso es una fachada? Una mera máscara para ocultar la verdadera oscuridad que ciñe su corazón, esa otra realidad que únicamente se puede percibir a través de la pureza del alma. Si eres capaz de mirar más allá de lo que aparentemente es, contemplarás a alguien que se ha quebrado por sentir demasiado, una mirada que no sabe cómo pedir ayuda, un fingido egocentrismo originado en la baja autoestima y el miedo a ser herida de nuevo por los que la rodean. ¿Te acercarías ahora a ella? ¿Ha cambiado tu opinión sobre ella?
A menudo nos dejamos engañar por las primeras impresiones y los prejuicios, negándonos a descubrir a la persona que hay detrás de la máscara. ¿Todavía crees que puedes escoger sólo a una de esas dos caras? No te equivoques, ambas conforman a la misma persona.
15 ene 2016
Dos caras, una moneda
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